Domingo 18 de Diciembre de 2005
Noticias Buscador Nota
El columnista invitado
Costos y beneficios de pagar
Por Roberto Cachanosky Para LA NACION
Si un gobierno de centroderecha hubiese anunciado que se le pagaba por anticipado toda la deuda al FMI, lo más probable es que, inmediatamente, hubiésemos visto a estudiantes cortando calles, piqueteros haciendo marchas, sindicalistas anunciando un paro por tiempo indeterminado y a todo el espectro de la izquierda política denunciando que se paga con el hambre del pueblo y que se privilegió la deuda externa por sobre la deuda interna. Pero la tilinguería política argentina es así, aplaude cuando se declara el default y aplaude cuando se paga por anticipado. Cual claque profesional, siempre está dispuesta a aplaudir.
Ahora bien, dejando de lado la escenografía política y mediática que se montó para presentar este pago, lo concreto es que el Gobierno decidió adoptar una medida sumamente riesgosa, en la que los costos potenciales son sustancialmente mayores que los escasos beneficios. Frente a este anuncio el ciudadano común tiene que formularse algunas preguntas sobre qué puede ocurrir de ahora en más. En primer lugar debe preguntarse con qué recursos se van a pagar los US$ 9810 millones al FMI. La respuesta es que se recurrirá a las reservas del BCRA. La segunda pregunta que tiene que formularse el ciudadano común es cómo logró acumular esas reservas el BCRA. La respuesta es que el BCRA acumuló reservas emitiendo pesos, dicho de otra manera, buena parte de las reservas que juntó el BCRA en los últimos tiempos se compraron con emisión monetaria. Pero hay otro punto por considerar, como la emisión monetaria ha sido muy fuerte, el BCRA estuvo retirando pesos de circulación colocando bonos (Lebac, Nobacs, operaciones de pases, etc.). Es decir, el BCRA aumentó su activo con más reservas pero, al mismo tiempo, aumentó su pasivo con más pesos en circulación y bonos. ¿Qué es lo que va a ocurrir una vez que el BCRA entregue los US$ 9800 millones para pagarle al FMI? Va a ocurrir que el activo del BCRA disminuirá en esa cantidad, pero el pasivo, los pesos en circulación más los bonos, seguirán siendo los mismos.
Al momento de anunciarse el pago total de la deuda, las reservas del BCRA eran US$ 26.709 millones. El pasivo del BCRA era: a) base monetaria (pesos en circulación más encajes) $ 55.158 millones y b) pasivos de corto plazo (bonos) $ 31.759 millones. El total del estos pasivos sumaba, entonces, $ 86.917 millones. Si uno hace el ejercicio de dividir estos pasivos por el activo (las reservas) la cuenta da que por cada $ 3,25 de pesos en circulación y bonos colocados hay un dólar de reservas.
Pero si hoy se le pagara al FMI los US$ 9810 millones las reservas quedarían reducidas a U$S 16.900 millones y, al mismo tiempo, el pasivo (base monetaria más bonos) seguirían estando en $ 86.917 millones, por lo tanto, cada dólar de reservas respaldaría $ 5,14 de pasivos del BCRA.
Claro, alguno podrá argumentar que se cancela un pasivo con el FMI. El problema es que el pasivo con el FMI es del tesoro y las reservas, base monetaria y bonos son del BCRA. En otras palabras, mejora la posición del tesoro pero se deteriora el balance del BCRA, y se deteriora fuerte porque se están utilizando el 37% de las reservas. ¿Y cuál es el problema que baje el activo del BCRA y el pasivo se mantenga constante? La respuesta tiene que ver con la seriedad de las instituciones argentinas. Es muy probable que si al lector le dan a elegir entre tener dólares o pesos como reserva de valor de largo plazo, va a elegir los dólares. La pregunta para el lector sería, ¿vio Ud. alguna vez un balance de la Reserva Federal para saber que respalda cada dólar en circulación? Y la respuesta seguro es que jamás vio que tiene la Reserva Federal en su activo para respaldar cada dólar en circulación. ¿Por qué elige el dólar? Porque sabe que las instituciones jurídicas, políticas y económicas de los EE.UU. son más confiables que las Argentinas. Sabe que la Reserva Federal no va a hacer grandes desastres monetarios y que, por lo tanto, el valor del dólar se va a mantener relativamente constante. En definitiva, no asume grandes riesgos al elegir un dólar como reserva de valor.
Pero el lector sabe que no puede decir lo mismo del prestigio que tienen las instituciones jurídicas, políticas y económicas argentinas. Que la calidad de estas son insuficientes para respaldar cada billete que emite el BCRA y, por eso, solo acepta los pesos si sabe que detrás de cada peso en circulación existe una cantidad de dólares y oro lo suficientemente importante como para respaldar los pesos. Como nuestras instituciones funcionan mal y son imprevisibles, los argentinos tenemos que tener reservas fuertes que respalden los pesos. Nuestra historia inflacionaria, megainflacionaria e hiperinflacionaria nos obliga a mantener esa relación entre reservas y pesos para que la gente no huya de los pesos.
Es más, el solo hecho que el Presidente haya anunciado el pago de la deuda con las reservas del BCRA son una acabada muestra de que las instituciones no funcionan en nuestro país porque por ley el Ejecutivo no puede disponer de las reservas del BCRA. Es más, por ley, el BCRA tiene que disponer de una cierta relación entre activos y pasivos y también por ley, no puede prestarle cualquier cifra al tesoro. De manera que el anuncio entre festejos, abrazos y aplausos que formuló el presidente, no hace más que confirmar que la Argentina sigue teniendo instituciones poco confiables.
Lo que nos lleva a otro punto. Si este tipo de comportamiento institucional es el que tenemos por delante, quiere decir que la seriedad de las instituciones es claramente insuficiente como para respaldar los pesos en circulación. Tal vez se pueda argumentar que de ahora en más será Chávez el prestamista de última instancia de Argentina. Si este es el argumento, más preocupación debería generarnos el futuro institucional de la Argentina por el comportamiento antidemocrático y populista de Chávez.
Balance ¿Cuáles son los costos potenciales en que nos ha metido el gobierno? El debilitamiento institucional y los peligros de una corrida cambiaria y financiera. ¿Cuáles son los beneficios potenciales? No tener que atender a los requerimientos del FMI. El problema es que eso ya se estaba haciendo. El Gobierno dejó de cumplir con el acuerdo firmado en 2003 y, pagos mediantes, venía haciendo lo que quería en materia de política económica. Los costos potenciales superan ampliamente los escasos o nulos beneficios y colocan al país en una situación de fragilidad monetaria, mientras las autoridades del FMI todavía deben estar descorchando botellas de champagne por cobrarle a un deudor tan conflictivo.
El sueño setentista de no tener relaciones con el FMI se ha cumplido. Ahora tenemos por delante los costos de aplicar políticas setentistas.
El autor es economista
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El columnista invitado
Costos y beneficios de pagar
Por Roberto Cachanosky Para LA NACION
Si un gobierno de centroderecha hubiese anunciado que se le pagaba por anticipado toda la deuda al FMI, lo más probable es que, inmediatamente, hubiésemos visto a estudiantes cortando calles, piqueteros haciendo marchas, sindicalistas anunciando un paro por tiempo indeterminado y a todo el espectro de la izquierda política denunciando que se paga con el hambre del pueblo y que se privilegió la deuda externa por sobre la deuda interna. Pero la tilinguería política argentina es así, aplaude cuando se declara el default y aplaude cuando se paga por anticipado. Cual claque profesional, siempre está dispuesta a aplaudir.
Ahora bien, dejando de lado la escenografía política y mediática que se montó para presentar este pago, lo concreto es que el Gobierno decidió adoptar una medida sumamente riesgosa, en la que los costos potenciales son sustancialmente mayores que los escasos beneficios. Frente a este anuncio el ciudadano común tiene que formularse algunas preguntas sobre qué puede ocurrir de ahora en más. En primer lugar debe preguntarse con qué recursos se van a pagar los US$ 9810 millones al FMI. La respuesta es que se recurrirá a las reservas del BCRA. La segunda pregunta que tiene que formularse el ciudadano común es cómo logró acumular esas reservas el BCRA. La respuesta es que el BCRA acumuló reservas emitiendo pesos, dicho de otra manera, buena parte de las reservas que juntó el BCRA en los últimos tiempos se compraron con emisión monetaria. Pero hay otro punto por considerar, como la emisión monetaria ha sido muy fuerte, el BCRA estuvo retirando pesos de circulación colocando bonos (Lebac, Nobacs, operaciones de pases, etc.). Es decir, el BCRA aumentó su activo con más reservas pero, al mismo tiempo, aumentó su pasivo con más pesos en circulación y bonos. ¿Qué es lo que va a ocurrir una vez que el BCRA entregue los US$ 9800 millones para pagarle al FMI? Va a ocurrir que el activo del BCRA disminuirá en esa cantidad, pero el pasivo, los pesos en circulación más los bonos, seguirán siendo los mismos.
Al momento de anunciarse el pago total de la deuda, las reservas del BCRA eran US$ 26.709 millones. El pasivo del BCRA era: a) base monetaria (pesos en circulación más encajes) $ 55.158 millones y b) pasivos de corto plazo (bonos) $ 31.759 millones. El total del estos pasivos sumaba, entonces, $ 86.917 millones. Si uno hace el ejercicio de dividir estos pasivos por el activo (las reservas) la cuenta da que por cada $ 3,25 de pesos en circulación y bonos colocados hay un dólar de reservas.
Pero si hoy se le pagara al FMI los US$ 9810 millones las reservas quedarían reducidas a U$S 16.900 millones y, al mismo tiempo, el pasivo (base monetaria más bonos) seguirían estando en $ 86.917 millones, por lo tanto, cada dólar de reservas respaldaría $ 5,14 de pasivos del BCRA.
Claro, alguno podrá argumentar que se cancela un pasivo con el FMI. El problema es que el pasivo con el FMI es del tesoro y las reservas, base monetaria y bonos son del BCRA. En otras palabras, mejora la posición del tesoro pero se deteriora el balance del BCRA, y se deteriora fuerte porque se están utilizando el 37% de las reservas. ¿Y cuál es el problema que baje el activo del BCRA y el pasivo se mantenga constante? La respuesta tiene que ver con la seriedad de las instituciones argentinas. Es muy probable que si al lector le dan a elegir entre tener dólares o pesos como reserva de valor de largo plazo, va a elegir los dólares. La pregunta para el lector sería, ¿vio Ud. alguna vez un balance de la Reserva Federal para saber que respalda cada dólar en circulación? Y la respuesta seguro es que jamás vio que tiene la Reserva Federal en su activo para respaldar cada dólar en circulación. ¿Por qué elige el dólar? Porque sabe que las instituciones jurídicas, políticas y económicas de los EE.UU. son más confiables que las Argentinas. Sabe que la Reserva Federal no va a hacer grandes desastres monetarios y que, por lo tanto, el valor del dólar se va a mantener relativamente constante. En definitiva, no asume grandes riesgos al elegir un dólar como reserva de valor.
Pero el lector sabe que no puede decir lo mismo del prestigio que tienen las instituciones jurídicas, políticas y económicas argentinas. Que la calidad de estas son insuficientes para respaldar cada billete que emite el BCRA y, por eso, solo acepta los pesos si sabe que detrás de cada peso en circulación existe una cantidad de dólares y oro lo suficientemente importante como para respaldar los pesos. Como nuestras instituciones funcionan mal y son imprevisibles, los argentinos tenemos que tener reservas fuertes que respalden los pesos. Nuestra historia inflacionaria, megainflacionaria e hiperinflacionaria nos obliga a mantener esa relación entre reservas y pesos para que la gente no huya de los pesos.
Es más, el solo hecho que el Presidente haya anunciado el pago de la deuda con las reservas del BCRA son una acabada muestra de que las instituciones no funcionan en nuestro país porque por ley el Ejecutivo no puede disponer de las reservas del BCRA. Es más, por ley, el BCRA tiene que disponer de una cierta relación entre activos y pasivos y también por ley, no puede prestarle cualquier cifra al tesoro. De manera que el anuncio entre festejos, abrazos y aplausos que formuló el presidente, no hace más que confirmar que la Argentina sigue teniendo instituciones poco confiables.
Lo que nos lleva a otro punto. Si este tipo de comportamiento institucional es el que tenemos por delante, quiere decir que la seriedad de las instituciones es claramente insuficiente como para respaldar los pesos en circulación. Tal vez se pueda argumentar que de ahora en más será Chávez el prestamista de última instancia de Argentina. Si este es el argumento, más preocupación debería generarnos el futuro institucional de la Argentina por el comportamiento antidemocrático y populista de Chávez.
Balance ¿Cuáles son los costos potenciales en que nos ha metido el gobierno? El debilitamiento institucional y los peligros de una corrida cambiaria y financiera. ¿Cuáles son los beneficios potenciales? No tener que atender a los requerimientos del FMI. El problema es que eso ya se estaba haciendo. El Gobierno dejó de cumplir con el acuerdo firmado en 2003 y, pagos mediantes, venía haciendo lo que quería en materia de política económica. Los costos potenciales superan ampliamente los escasos o nulos beneficios y colocan al país en una situación de fragilidad monetaria, mientras las autoridades del FMI todavía deben estar descorchando botellas de champagne por cobrarle a un deudor tan conflictivo.
El sueño setentista de no tener relaciones con el FMI se ha cumplido. Ahora tenemos por delante los costos de aplicar políticas setentistas.
El autor es economista

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